¿Refugio en Marte? – 99KPH

La Habana, 18 feb (Prensa Latina) Si tenemos vecinos planetarios cercanos o lejos constituye una interrogante para los habitantes de la Tierra; en algunos momentos la mirada fue la Luna y ahora es una obsesión pisar Marte.

Tres misiones espaciales bordean al planeta rojo y suscitan interés científico justo en estos días cuando se facilita la comunicación con esos cuerpos celestes por una aproximación entre la Tierra y Marte, fenómeno que sucede cada 26 meses.

Emiratos Árabes Unidos y China ya lo orbitan, mientras Estados Unidos confirma para este 18 de febrero su llegada, la que expondrá por las disímiles vías posibles para todos.

Hope es el nombre de la sonda que consiguió alcanzar las inmediaciones del planeta rojo desde el pasado día 9 y estará allí al menos un año marciano, 687 días.

Primera en lanzar una nación árabe, la misión es explorar su atmósfera, aspecto que no se ha hecho en ninguna misión anterior a Marte.

Un día después la nación asiática se acercó al cuatro planeta del sistema solar con su misión Tianwen-1, Preguntas al cielo, como se denomina en español su nombre, la cual buscará posarse en su superficie en mayo, y mientras, permitirá a los ingenieros evaluar las condiciones atmosféricas del planeta antes de descender al planeta vecino.

La NASA vuelve con un quinto vehículo, el rover Peserverance, en la más ambiciosa misión de la agencia espacial estadounidense a uno de los cuerpos celestes más pequeños del sistema solar.

Pisar su rojizo suelo es casi una osadía tecnológica, que solo el 50 por ciento de los intentos anteriores han tenido éxito, registran las estadísticas.

El equipo de Perseverance se basa en lecciones de misiones anteriores y emplea nuevas tecnologías para que la nave espacial apunte a su lugar de aterrizaje con mayor precisión y evite peligros de forma autónoma, explicó Jennifer Trosper, subdirectora de proyectos de la misión.

Ningún aterrizaje en Marte está garantizado, pero nos hemos estado preparando una década para poner las ruedas de este rover en su superficie, reconoció.

La entrada, descenso y aterrizaje de Perseverance constituye el proceso más arriesgado y se prolongará durante lo que algunos ingenieros llaman los ‘siete minutos de terror’.

El rover puede aterrizar de forma segura sin comunicaciones con la Tierra y tiene instrucciones preprogramadas en este proceso y una autonomía significativa, explican astrónomos de la NASA.

Una vez en la superficie, entre sus primeras actividades será tomar fotografías y transmitirlas a la Tierra. Durante los días siguientes, los ingenieros también comprobarán el estado técnico, que tardaría más de un mes y cargar un nuevo software de vuelo para prepararse para su búsqueda de vida antigua en Marte.

Sueños astronómicos y problemas terrenales sin resolver

Ahora la llegada y los anuncios de actividades científicas en el planeta rojo justo en tiempos de pronunciados efectos negativos a la naturaleza por el cambio climático y la pandemia como resultado de la explotación de la biodiversidad es tela por donde cortar de analistas.

Desde que podrían ser realidad las excentricidades del magnate sudafricano-estadounidense Elon Musk con sus preferencias por cohetes, equipos de alta velocidad y proyectos privados dirigidos a habitar Marte para 2024, hasta algo similar a la cinta de ficción de Ridley Scott (2015) sobre la supervivencia del astronauta estadounidense Mark Watney, varado solo en el planeta vecino luego de un accidente de su misión.

Otros muchos argumentos se ponen sobre la mesa: gastos millonarios en sueños cósmicos cuando ni siquiera podemos suministrar vacunas contra la Covid-19 a buena parte de la humanidad y que somos incapaces de controlar el cambio climático que amenaza la habitabilidad del planeta.

El informe Planeta vivo de WWF en 2020 dio a conocer que cerca de 21 mil poblaciones monitoreadas de mamíferos, peces, pájaros, reptiles y anfibios, que engloban casi cuatro mil 400 especies del mundo, han disminuido en un 68 por ciento entre 1970 y 2016.

Alguna que otra bacteria, otros compuestos químicos encontrarían los futuros colonos en su novedoso hábitat y se perderían el disfrute de los millones de especies que pueden ser salvadas acá en nuestro hogar.

Todavía hay mucho que hacer en La Tierra antes de refugiarnos en Marte.