“Un proyecto que se diseñó sin pensar en los limonenses”

El pasado 20 de noviembre del año 2017, los costarricenses y en particular los limonenses celebramos con mucho entusiasmo la orden de inicio que dio el Gobierno Central a la Empresa China CHEC, este acto indicaba que a partir de ese momento se daba comienzo a los trabajos de ampliación y rehabilitación a cuatro carriles de la Ruta 32; una de las principales arterias y posiblemente  la más importante para el trasiego de mercancías que entran y salen del territorio nacional. Esta obra junto a otros proyectos representan una estrategia para el desarrollo de los territorios del Caribe Costarricense, y por ende el mejoramiento en competitividad de la provincia de Limón.

La orden de inicio no fue más que una alerta que se le envió a los cantones de la provincia de Limón, pues los diseños originales no contemplan múltiples obras que pueden traer al traste la interacción socioeconómica de los cinco cantones directamente impactados en el recorrido de los 107 km de longitud que serían intervenidos.

Pareciera que quienes diseñaron el proyecto solo pensaron en que los productos se deberían trasladar desde los puertos del Caribe al resto del país o viceversa,  sin importar que comunidades enteras estarían desapareciendo, centros educativos quedarían sin accesos peatonales, no se incorporan ciclo vías en tramos del camino con alto tránsito de bicicletas en virtud de la ubicación de empresas y por ende el traslado de sus trabajadores, los diseños originales además no contemplan varias rutas marginales que permitan acceso a  cientos de comercios ubicados al margen de la Ruta 32; condenándolos en un futuro cercano a  verse obligados a cerrar sus locales comerciales y por ende dejar sin empleo a muchísimas personas.

Con el diseño original,  vecinos de algunos cantones tendrían que recorrer casi 14 km diarios, para poder trasladarse desde su lugar de estudio o trabajo hasta su casa, cuando actualmente solo deben cruzar la calle y recorrer una distancia corta de al menos doscientos metros para movilizarse en busca de lo que necesitan; los actuales diseños no contemplan en algunos cantones salida para equipos de primera respuesta, algunos giros o retornos no se ajustan técnicamente a los trasportes que se utilizan para trasladar y exportar nuestros productos.  Todo esto y más, denota que la obra se diseñó sin pensar en la interacción socio económica de los territorios caribeños. Como diría mi abuela, “se puso la carreta y luego los bueyes”, o como ya lo han confirmado profesionales en el campo ingenieril, que “los diseños de la ampliación de la Ruta 32 es una aberración a la Ingeniería”. Yo considero que no se hizo bien el trabajo, aunque admito que hay tiempo para corregir.

A partir de las irregularidades del diseño original, así como el malestar y preocupación de las autoridades locales, se constituye las comisiones cantonales de Ruta 32, conformadas por: Cámaras de Comercio, representantes  de Concejos Municipales, Asociaciones, Sociedad Civil, Federaciones, Iglesias, Instituciones Públicas y Empresas Privadas; que tendrían como objetivo pronunciarse y hacerse escuchar para pedirle al CONAVI que se incorporará en los diseños originales algunas obras adicionales que ayudarían a que nuestros cantones no quedaran como islas y minimizar muchas de las consecuencias que debieron preverse  durante la etapa de diseños.

El CONAVI nos da la razón y oficialmente confirma en el año 2017, que lo solicitado por las Comisiones Cantonales, se deberá incorporar en los diseños originales, “no como obras adicionales, sino como complementarias, según lo indico el mismo Ministro Méndez Mata”, pues las solicitudes hechas por los cantones debieron ser parte integral  desde el inicio de confección de los diseños constructivos.

Los costos para esas obras complementarias se calcularon en apropiadamente $65 millones, sin embargo, recientemente representantes del Gobierno informaron que con $45 millones se podrán construir las mismas.

¿Dónde están los recursos y qué se ha hecho para buscarlos?  Después de casi tres años de reuniones continuas con representantes del Gobierno, con Diputados y con la Comisión Regional de la Ruta 32, no se ha tenido más respuesta por parte de la Administración Central que  “Estamos buscando los recursos, de algún lado saldrán”; no obstante,  las obras avanzan y a la fecha los recursos no aparecen, la ampliación de la Ruta 32 se está ejecutando en función de los diseños originales, por lo que el Caribe está en riesgo de que la ampliación se termine, se entregue el trabajo, y no se construyan las obras complementarias.

Estamos los Limonenses en una nueva encrucijada que invoca la diligencia y voluntad política, la aplicación de la ciencia y la técnica y hasta el sentido común para construir una obra que puede para efectos prácticos quedar inconclusa.

Será esta una muestra más de que el centralismo del Estado y por consiguiente la toma de decisiones desde la GAM, no han hecho más que agudizar las brechas sociales y convertir a nuestro país en “dos Costa Rica”, la Costa Rica de las costas y la Costa Rica de la meseta central.

Aún hay tiempo, aunque sea poco,  para enmendar el entuerto de este proyecto, solo requerimos de manera urgente que se certifiquen los recursos y se de orden a la Empresa CHEC para que se incorporen en los diseños originales las obras complementarias.

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